Somos parte del Espacio contra la cumbre del G20

Organizaciones políticas, sociales, gremiales, estudiantiles, de la niñez, de pueblos origniarios, de migranes, ecoambientales, de Derechos Humanos, federaciones y movimientos sociales nos reunimos en el Bauen y conformamos la Confluencia contra la cumbre del G20, de cara a la llegada de la Directora general del Fondo Monetario Internacional, que se reunirá con los ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales de los países del G20, entre el 19 y el 22 de julio.

El reciente acuerdo con el FMI, para preservar los intereses de quienes se llaman acreedores, es una expresión genuina de las políticas que se preparan para la Argentina desde el G20, cuyos gobiernos representan la avanzada de las políticas neoliberales y en especial la prepotencia del FMI como actor central de la concentración y la destrucción de los derechos de los pueblos.
El 30 de noviembre y 1 de diciembre 2018 se reunirán en Argentina, según indican, con el objetivo de “abordar los grandes desafíos globales y buscar generar políticas públicas que los resuelvan”. Sabemos, sin embargo, que son las políticas que vienen impulsando ellos desde la creación del grupo en 1998, los principales responsables de las crisis económica, social, política y ambiental global que vivimos.
Durante la reunión del pasado miércoles, coincidimos en que el acuerdo con el FMI consagra de una manera especialmente indignante, la entrega de la soberanía de nuestro pueblo a la dictadura del Mercado. Con él sólo se beneficiarán los poderes económicos locales y extranjeros que operan a través de él, que pase lo que pase continuarán cobrando sus abultados intereses sobre la Deuda pública y profundizando el desguace de la Nación. Como ya sucedió con los acuerdos firmados por la Junta militar genocida en 1976 y por varios de los gobiernos constitucionales que le sucedieron, este acuerdo tampoco cerrará sin represión. Prueba de ello son los escudos, vallas, bastones, escopetas y gases lacrimógenos que el Ministerio de Seguridad compró en febrero, las 15 millones de balas de goma de Fabricaciones Militares, el vallado permanente a media Plaza de Mayo o el software espía Pegasus.
Bajo el acuerdo del FMI, no hay forma posible de desarrollo ni independencia económica frente a los monopolios. Avanzan, en cambio, el estímulo a la especulación financiera, como estamos viviendo actualmente, y el extractivismo.
Su costo será más pobreza, menos empleo, salarios y jubilaciones, mayor depredación, saqueo y pérdida de control territorial, menos inversión en derechos humanos fundamentales como el agua, la salud, educación, vivienda y transporte.
Los siguientes meses nos encontrarán activos para defender la soberanía de nuestro país y nuestro derecho a tener las condiciones para autogestionarnos y construir Otra Economía.