Las mujeres cooperativistas reflexionamos y actuamos atravesadas por el 8M

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En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ayer participamos de la radio abierta que organizó Mujeres con megáfono, trabajadoras de entidades cooperativas en la puerta del Centro Cultural de la Cooperación (CCC) y nos movilizamos al Congreso. IMG_0404

Veníamos participando de los 8 de marzo, las concentraciones por Ni Una Menos, de los preencuentros, uno en particular conformado por el sector, y el Encuentro Nacional de Mujeres. Consolidado el espacio, empezamos a trabajar para sumar compañeras de las mismas entidades de las que formamos parte en pos de una amplia gama de objetivos.

Valeria Mutuberría, coordinadora del Departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del CCC, y referente de Mujeres con Megáfono, explicó el por qué del proyecto: “Somos mujeres cooperativistas. Vivimos en un sistema capitalista patriarcal y eso nos impacta en varias dimensiones o miradas: Lo que nos pasa en nuestra casa, en nuestras organizaciones cooperativas y en nuestra militancia. Es complejo”.

Puntualizó en reclamos que se oyeron, como la presencia femenina en lugares de conducción, en no reproducir la división sexual del trabajo, de dar y de tomar la voz, de incluir a las mujeres con discapacidad.

Julia Cofreces, presidenta de la Cooperativa 27 de octubre, marcó que pese a que el cooperativismo tienda a ser más horizontal, democrático y solidario, no está exento de lógicas patriarcales y capitalistas, por lo que hay que fortalecer las instancias que faciliten y abonen la participación y la igualdad de género.

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Graciela Pereyra es asociada a la cooperativa La Huella. Durante la radio puntualizó que fue a la movilización porque se siente identificada con los reclamos: “Los hombres maltratan, humillan y nos matan. Por eso estoy en esta movilización”. Además, explicó cómo llegó a la empresa social La Huella, cuyos asociados son ex internos psiquiátricos: “He trabajado en empresas capitalistas, y he sufrido todo tipo de maltratos hasta el punto de que me destrozaron la cabeza. Tuve que ir a psiquiatras que me medicaron contra el miedo a salir a la calle. Esto pasó por trabajar en una empresa capitalista”.  De ese miedo logró pasar a estar hablando en público, con micrófono, en la Avenida Corrientes, en buena parte, gracias a la cooperativa. “La Huella trabaja con gente discapacitada. Realizamos asambleas, nos impulsamos a estudiar.

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Mariana Pacheco, integrante de la trama voluntaria de esa cooperativa y secretaria de Salud de FEDECABA, señaló que es importante exigir que se cumpla la consigna Ni una trabajadora menos, y recordó otros reclamos, como el derecho a un salario igualitario, a la educación pública y de calidad, a la vivienda y a la salud. En ese sentido, contó en la radio que La Huella se está organizando con otras cooperativas sociales y también de salud, y que eso también tiene que ver con aunar fuerzas para impedir el maltrato sobre el conjunto de las mujeres.

Mutuberría agregó que, dentro de las organizaciones, se está trabajando mucho el acceso a los cargos de conducción y la redistribución de las tareas, que no sean las productivas para los hombres y las reproductivas para las mujeres.

A la vez, no quitó el ojo del Estado: “Tiene un rol fundamental para regular muchas de las cuestiones que a nosotras nos pasan. Si bien hubo un período de avance en políticas para que se cumplan nuestros derechos, hoy vemos un retroceso importante en la retirada e inactividad del Estado, y eso impacta en las calles: el permanente abuso, el acoso, los descalificativos en situaciones en las que hay un hombre en frente. La pobreza crece y las que más se empobrecen son las mujeres. Eso ya está medido. La desatención del Estado en cuanto a la salud y a la educación recae sobre las mujeres, que somos las sostenes del hogar. Fue el mismo Estado quien despidió trabajadoras que, incluso, tenían criaturas pequeñas”.

Sin embargo, como se oyó desde las 14 horas en la puerta del CCC, hace falta cambiar la cabeza de la gente. Las mujeres hacemos estas movilizaciones y estos espacios porque nos están matando. “Cuando nos dicen que nos vamos de mambo, nos preguntamos: ¿cuántos masculinicidios hay por día? Bueno, femicidios hay más de uno”, agregó Mutuberría y explicó que las mujeres somos motín tanto en la guerra como en la economía: nos sacan los recursos, nos dejan fuera de las leyes, eliminan las que nos protegen y desfinancian lo que existe.

“Sin embargo, estamos organizadas. Cada vez somos más en la calle. El movimiento cooperativo y de la Economía social, solidaria y popular tiene un rol central porque nuestros valores son la equidad, la igualdad, la democracia, el respeto por el otro y muchos más. Eso lo tenemos que decir y lo tenemos que practicar”, cerró la referente de Mujeres con Megáfono.

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