La juventud cooperativa se organiza

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El jueves pasado, jóvenes de FEDECABA, Facttic e Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos nos encontramos en el Centro Cultural de la Cooperación para pensar nuestro rol, nuestros desafíos y nuestros aportes a la construcción de Otra Economía.

Coordinado por las tres organizaciones, el taller nos invitó a pensarnos a través de indicadores generales de la juventud en la ciudad de Buenos Aires, donde somos el 21,4 por ciento de la población.

Reconocimos que más de la mitad de las personas de entre 15 y 29 años vivimos en los barrios del sur de la Ciudad, donde se revelan los peores indicadores socio laborales. El 35 por ciento de nuestra generación no tiene trabajo. El 57 por ciento de esa población sin trabajo son mujeres. Además, el el 35 por ciento de les jóvenes que sí podemos trabajar, lo hacemos de forma precarizada. En los barrios del sur, esa proporción se eleva al 50 por ciento.

Después reconocimos que en nuestras cooperativas somos muches quienes ocupamos cargos en el consejo de administración, por lo que nos queda el desafío de formarnos.

Entonces, ¿cómo hacerlo? En torno a eso debatimos en grupos, donde giró la pregunta obligada: ¿cómo aporta a cumplir ese desafío la posibilidad de hacerlo autogestivamente?

En primer lugar, nos encontramos con una enorme disputa de sentidos que estamos obligados a dar para construir otra economía: la disputa contra la idea del emprendedurismo. El neoliberalismo se adueñó de esta palabra e hizo uso de otros términos como independencia y libertad para difundir un individualismo que nos divide y nos aliena. Hoy el exponente más actual es el de servicio de mensajería por aplicaciones de celular. Ahí se ve cómo la juventud sufre las consecuencias de un trabajo cada vez más precarizado y donde más se atenta contra nuestra propia fuerza de organización.

En el encuentro, las respuestas brotaron rápido y se organizaron poco a poco: hace falta integrando el movimiento cooperativo desde la juventud; asumirnos como jóvenes en el marco de un movimiento más amplio, con particularidades y necesidades específicas; debemos convocar a los que todavía no son parte a asociarse a cooperativas, a formar otras nuevas; tenemos que pensar el trabajo, prefigurando el que nos gustaría, participando, planificando, promoviendo la democracia dentro de las entidades, en cada relación.

Asociarnos como cooperativas, generar más espacios de educación cooperativa, solidarizarnos en cada conflicto, poniendo nuestras empresas a disposición, usar a nuestro favor  de las nuevas tecnologías son algunas de las respuestas que plasmamos en papel para llevarnos de vuelta a nuestras entidades y hacerlos carne.