La educación virtual no es una video conferencia

Por Laura Marotias de @conocimientogyf

Ante la situación de aislamiento preventivo obligatorio, el ámbito educativo formal e informal se vuelca hacia la virtualidad, pero ¿qué entendemos por educación virtual de calidad? Si a eso le sumamos el aspecto social y económico, la temática merece tomar una postura.

Entendemos que las tecnologías digitales brindan una solución para quienes tienen acceso a Internet y a algún dispositivo tecnológico para acceder a ella, quedando por fuera quienes no cuentan con esa posibilidad. Por otra parte, y especialmente en la situación actual, es necesario contar con un ambiente propicio para la concentración.
También es importante evitar que el ámbito corporativo utilice esta situación para incrementar sus ganancias en detrimento de las cooperativas y de la utilización de programas de software libre.

Hemos organizado nuestra postura frente en la coyuntura actual, en base a los siguientes ítems:

Las plataformas

Hay diversos entornos virtuales que pueden ser utilizados para educar, sin embargo los Entornos Virtuales de Enseñanza y Aprendizaje (EVEA) son los más completos y diseñados especialmente para tal fin, puesto que garantizan la privacidad y la autenticidad de los datos de los usuarios, a diferencia de las redes sociales u otras plataformas de intercambio que, si bien pueden complementar el aspecto educativo desde el ámbito social, no están pensadas en términos didácticos ni adaptadas a las necesidades institucionales.
Dentro de este grupo, los de software libre son los más adecuados, puesto que nos permiten modificar el código para que cumpla con nuestras necesidades, además de democratizar el acceso puesto que no es necesario pagar una licencia para utilizarlos y, en contraposición con las plataformas gratuitas, no pagamos ese acceso con la entrega de nuestros datos, como sucede en Facebook, Google, Amazon, etc.
En ese sentido, recomendamos la utilización de la plataforma Moodle, íntegramente desarrollada en software libre. Además, se trata de un sistema con 18 años de funcionamiento en todo el mundo, lo que facilita el acceso a manuales, tutoriales, experiencias de uso. Cuenta con un portal donde pueden encontrarse estos materiales, además de espacios de intercambio entre profesores, usuarios y desarrolladores: www.moodle.org

El software libre

Es necesario promover a la utilización de herramientas de software libre, que nos permiten manejar nuestros datos, adaptarlas a nuestras necesidades, colaborar con una comunidad de usuarios y desarrolladores y evitar caer en herramientas privativas que ofrecen soluciones gratuitas para usar nuestros datos o luego vendernos su producto.
La inclusión social y educativa
No se trata solamente de elegir materiales y actividades, sino de pensar en las condiciones reales de los estudiantes para acceder a este tipo de educación: artefactos, conexión, espacios físicos desde donde se conectan, convivientes en el hogar, personas a cargo, cantidad de materias y/o cursos que están realizando, horas de teletrabajo que están cumpliendo, etc. Se trata de la brecha digital. En este sentido, el diseño de la propuesta debe contemplar alternativas viables, apostando a la inclusión y el sostenimiento de los vínculos pedagógicos.

Aspectos didácticos

Pasar de lo presencial a lo virtual implica un cambio de entorno y, por lo tanto, modificaciones en la labor docente, especialmente en relación con los contenidos y las formas de intervención.
El estudiante no está enfrente nuestro, por lo tanto, debemos guiarlo con claridad respecto del recorrido que debe realizar, sugiriendo los mejores itinerarios: qué material abordar primero, en el caso de haya material bibliográfico, ofrecer guías de lectura de esos materiales, a la hora de calificar centrarse en evaluar realizando un evaluación formativa a través de comentarios a las entregas, señalando logros y ampliando las explicaciones cuando detectamos errores.

La videoconferencia no es una clase

Evitemos tratar de reproducir prácticas de la presencialidad, por ejemplo, utilizando una videoconferencia para dar la misma clase que daríamos de forma presencial. Esto estimula la clase expositiva sin fomentar el trabajo en grupo, obligando a los/las estudiantes a tener un rol pasivo, donde lo máximo que pueden hacer es preguntar al profesor, en caso de que logren manejar el sistema de videoconferencia. En ese sentido es más útil pedirles un resumen, un mapa conceptual, la realización de una investigación, y abrir un foro para consultas.

En tiempos de aislamiento en el hogar, la videoconferencia resulta invasiva ya que las personas que viven con el estudiante deben hacer silencio, la mayoría de los hogares no tienen suficientes dispositivos o conectividad como para que estudiante permanezca en un videoconferencia mientras otros habitantes del hogar también necesitan la conexión.
Es necesario tener en cuenta que la clase presencial se desarrolla en un espacio destinado para tal fin, aislado del exterior y de las personas con las que vive el estudiante. Eso no sucede en una videoconferencia. Además se genera una barrera de acceso para quellas personas con mala visión o audición.

Por último, y en función de la situación que estamos atravesando, se está solicitando evitar la saturación de la red de Internet. La videoconferencia consume muchos recursos.

Consultar a los estudiantes

Es importante habilitar espacios de interacción y consulta para que los estudiantes nos relaten cómo les está resultando la experiencia, teniendo en cuenta que para muchos será no solo su primera experiencia de cursado virtual sino su ingreso en el ámbito universitario. Las opiniones de los estudiantes serán valiosas para ir ajustando nuestras propuestas.

Una imagen que se repite en todo el país. Las aulas vacías y docentes y alumnos en sus propias casas.