FEDECABA ya es parte de Cicopa

df939c17-0b3a-41a9-a276-1c030a40700e

En los últimos días FEDECABA fue aceptada para formar parte de Cicopa, la Organización Internacional de las cooperativas en la industria y los servicios.

Cicopa es una entidad sectorial de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) desde 1947 y reúne a las cooperativas de trabajo y de producción a nivel internacional. Cuenta con mas de  65 mil cooperativas asociadas que representan 4 millones de trabajadorxs en 32 países.

Para nosotrxs es un gran honor formar parte de esta prestigiosa organización que a través de su trabajo cotidiano nos permite defender las experiencias de autogestión de lxs trabajadorxs mientras configuramos la economía del futuro, esa “otra economía” que construimos día a día en nuestras cooperativas.

Falta mucho trabajo por hacer en pos de fortalecer las experiencias del sur global, construyendo más redes y mejores sistemas de ayuda regionales ante momentos de crisis como las que vivimos actualmente en nuestra región.

Las organizaciones internacionales con sus redes globales deben estar a disposición de las necesidades de sus miembros, coadyuvando a la consolidación de un movimiento basado en una ética económica solidaria en paralelo con la construcción de formas económicas en donde lxs trabajadorxs sean lxs protagonistas en su gestión, en la propiedad y en los resultados.

Urge la autogestión

La situación que atraviesan nuestras cooperativas a nivel regional no deja espacio para una posición dubitativa: o defendemos la autogestión obrera o nos enfrentamos a ella. Lamentablemente esto no es exclusividad de nuestra región sino que sucede en diferentes lugares del globo con diferentes intensidades. El embate del capital sobre el trabajo está llegando a una etapa nunca antes visto. La mayor parte de la población del mundo es precarizada o directamente no llega a sobrevivir, y al mismo tiempo un puñado de personas acumula la mayor parte de la riqueza generada por todxs.  Y esto no es el resultado de un movimiento inexorable de la economía o una fuerza inalterable de la historia sino los requerimientos de algunas élites para el sostenimiento de un sistema basado en la explotación, en la injusticia y en la destrucción.

Frente este panorama, es fundamental que las organizaciones internacionales relacionadas con el trabajo, la producción, y también las organizaciones políticas y sociales se posicionen de forma concreta frente a estas problemáticas. A nivel global se están realizando cambios que han sido, a grandes rasgos, en detrimento de las condiciones laborales y los niveles de vida de los sectores trabajadores. Una variable sobresaliente del actual proceso productivo a nivel global es la utilización de la “tecnología” como un fetiche para promocionar el consumismo, acelerando los procesos de generación de riqueza sin dejar mucho espacio para la reflexión en torno a las condiciones laborales, ambientales y sociales en donde esas producciones se desarrollan. Nuevos datos de la OIT estiman que solo el 29% de la población mundial disfruta de acceso a los sistemas de seguridad social integrales, mientras que solo el 45% de la población se encuentra efectivamente cubierta por al menos una rama de la seguridad social (pensiones de jubilación, el seguro de incapacidad, las pensiones de viudez y orfandad, los cuidados médicos y el seguro de desempleo). A su vez, mientras la población mundial aumenta, el porcentaje de trabajadorxs empleados en relación a lxs habitantes del mundo que buscan trabajo desciende.

Hoy en día ya no solo se trata de medir el desempleo, sino que tenemos que hablar de la pobreza de las personas que se encuentren empleadas y las condiciones en las que se encuentran trabajando. Especialmente alarmante es el dato de que el 69 por ciento de lxs trabajadorxs de los países en vías de desarrollo viven en la pobreza, mientras que en los países desarrollados ese numero alcanza al 15 por ciento de su población.

Mientras las nuevas tecnologías promueven la utilización de procesos hipertecnificados y de achicamiento de los tiempos y los espacios entre la producción, la distribución y el consumo, en donde solo algunos jugadores tienen el control sobre esas cadenas de producción y valorización; la situación de lxs trabajadorxs empeora de forma alarmante. Así no podemos solo pensar en que tener trabajo o percibir un ingreso por nuestra labor asegura no vivir en la pobreza y la marginalidad.

Los datos citados demuestran la diferencia que existe entre el Norte y el Sur mundial, no solo en términos de empleo sino también en términos de quienes desarrollan las tecnologías de avanzada necesarias para poder incorporarse en las cadenas de valor global. El ejemplo de la distribución de productos por Internet, basamento de la idea del “e-commerce” es paradigmatica para pensar esta relación entre centros de valorización y periferias de pobreza y exclusión.

Para luchar contra esta nueva/vieja situación que vive nuestra región y nuestro mundo es necesario fortalecer las organizaciones internacionales tanto como las nacionales, ya que solo desde el intercambio, la construcción colectiva y la solidaridad internacional podremos instaurar un sistema económico donde quepamos todxs.

Los desafíos son enormes, las potencialidades también, por eso estamos emocionadxs y agradecidxs de poder formar parte de CICOPA y aportar nuestra forma de hacer autogestión para construir con otrxs un mundo más justo e igualitario.